2. Caminantes, hay caminos / Ruta trekking: Mulhacén desde Trevélez
Publciado por lenny - 01/10/08 a las 07:10:44 pmAntes de empezar…
El trekking viene a ser la piedra angular de todos deportes de montaña. Cualquier aficionado a la escalada, al esquí, el barranquismo,… también será sin duda alguna buen amante de los recorridos a pié por la montaña. Por eso, considerando que todos hemos practicado este deporte en mayor o menor medida, he concluido que esta semana será más importante centrarme en contar la ruta que he realizado que en introducir el deporte en sí. Vamos con ello…

Caminantes, hay caminos
Podemos llamarle trekking, podemos llamarle senderismo o incluso montañismo en términos más generales. Estamos hablando, simplemente, de la actividad de caminar por una ruta previamente establecida; aunque cualquier aficionado a la montaña comprendera que es mucho más. Caminar es la actividad que nos permite acercanos a la montaña y a la naturaleza de la forma más directa, disfutando con calma del entorno, de la compañía o incluso de la soledad.
El término de trekking se comenzó a emplear en las grandes cordilleras (Himalaya, Andes) para designar a las rutas “a pata” hasta llegar a los campamentos base desde los que realizar las expediciones. Generalmente, estamos hablando de rutas de varios días, en las que se salvan grandes distancias. Las rutas más importantes o, al menos, de mayor afluencia de senderistas, suelen estar homologadas y bien señalizadas: senderos de Gran Recorrido (GR), con longitudes normalmente superiores a los 50 kilómetros, o Pequeño Recorrido (PR). La señalización de estos es común internacionalmente, con los conocidos rojo-blanco, amarilo-blanco y, por supuesto, multitud de hitos que marcan que seguimos el sendero correctamente.
La equipación no tiene mucho misterio. Ropa adecuada para la realización de grandes travesías, botas de montaña, mochila y, si se desea, bastones de trekking. Será imprescindible llevar un mapa, brújula, GPS si se desea, agua en abundancia, comida, bolsas para guardar los desperdicios, teléfono móvil (fundamental en caso de accidente), gafas de sol y crema solar. En los recorridos de varios días, se necesitará también un saco de dormir para el refugio y, en su caso, equipación para hacer vivac. Lógicamente, cada excursión requerirá una equipación diferente, pero en principio los elementos comunes y básicos son los mencionados antes.
Para terminar, hay que decir que hay diferentes tendencias a la hora de practicar trekking, como el senderismo ultraligero, que afirma (no sin razón) que se disfruta mucho más de la experiencia aligerando la carga que llevamos. Tiene sus pros y sus contras. Lógicamente, nunca “aligeres” dejandote en casa aquel material que sea fundamental en temas de seguridad; parece obvio, pero aligerando aligerando a veces prescindimos de cosas fundamentales. También, si hablamos de equipación: sacos, esterillas, etc., “más ligeros” suele traducirse en “más caros”. Un buen remedio es ver trucos para crear nuestros propios elementos ligeros, o aligerar los que ya tenemos; como podemos encontrar en webs del tipo ultralightbackpacking.com o similares.
Conclusiones. Practicar trekking es una de las actividades deportivas más enriquecedoras. Es un deporte muy accesible, con una equipación barata y rutas para todos los gustos y niveles. ¡Nada más que desearos a todos una feliz caminata!
Ruta trekking: Mulhacén desde Trevélez
La cosa es que hace un par de semanas tenía tres días seguidos libres (puf, ¡y eso que tener dos ya me parece una maravilla), así que hablé con un amigo: “Oye, ¿dónde nos vamos? Pirineos, Picos,Sierra Nevada…”. Nos hubiera valido cualquier destino, pero parecía que el tiempo en Sierra Nevada iba a ser especialmente bueno, y ninguno de los dos habíamos ido nunca. ¿Y qué ascender en Sierra Nevada? ¡Pues Mulhacén! Nunca viene mal contar que ya que te has ido a hacer montaña, has subido el pico más alto de la península. Así pues, un martes por la mañana, salimos de madrid a eso de las 8:00…

Y lo siguiente fueron 6 horitas de coche. ¡Con lo que me encanta conducir!Si tuviera dinero, en vez de ir a la montaña, cogería mi deportivo los fines de semana y a hacer kilómetros; pero bueno, puestos a elegir ¡mejor hacer las dos cosas! Total, pasamos Jaén, Granada, … y cuando llegas al pueblo de Lanjarón podríamos decir que llega la hora de tomar la genuína carretera de montaña. Como siempre, precaución, porque te toparás con los típicos conductores que se creen que toda la carretera es suya, y bajan a toda pastilla invadiendo el carril contrario en cada curva. Pueblecitos blancos preciosos por todas partes, rodeados de montañas, ¡me encanta Andalucía! Y tras una hora más o menos desde Lanjarón, llegareis a Trevélez, el pueblo más alto de España. O al menos eso dicen. Para mí, lo más importante no es que fuera el más alto ni nada por el estilo, lo más maravilloso eran los jamones, tan típicos de alli. Mmm, que delicia, aún se me hace la boca agua pensando en ellos.
Bueno, vale, hablemos de montañismo. Eran las 15:30. Al Este de Trevélez (por cierto, se me hizo dificilísimo pronunciarlo bien; de cada 10 veces, 9 decía Trévelez o Trevelez…) sale una pista forestal por la que comenzaremos nuestro camino. No os voy a engañar. Para mí, que lo más dificil a la hora de orientarse en todo el camino, es encontrar de donde partía la dichosa pista forestal. Más de una vuelta dímos por el pueblo, pero al final, lo encontramos y emprendimos la marcha. Cómo siempre, si hay gente, lo mejor es preguntar. Los lugareños, simpatiquísimos, nos indicaron a la perfección como coger el GR. En el mapa topográfico parecía un poco más confuso distinguir la ruta; pero en cuanto tomamos el GR era un ascenso sin pérdida.
Al principio el cielo estaba un poco tapado, y nos quedamos bastante sorprendidos. ¿A que al final nos llueve ahí arriba? Para nuestra suerte, fue despejandose poco a poco, hasta quedar un cielo perfectamente limpio, sin una sóla nube hasta donde alcanzaba la vista. Una preocupación menos. En aquel momento, lo que más nos importaba, era lo costoso que se nos estaba haciendo el caminito. La combinación, mochila pesada (comparada con la mochila habitual para salidas de un único día) y senderito un tanto tortuoso, hizo que tardaramos mucho, mucho más de lo que esperabamos en un principio, en llegar al refugio de Poqueira, nuestro primer objetivo. El desnivel hasta llegar a este, es un ascenso de 1100 metros y un descenso de otros 100. Sobra decir que esta ruta es más costosa que la que parte desde Capileira hasta el refugio. En fin, 4 horitas y pico, y bastante cansancio en el cuerpo. El refugio muy chulo; grande, cuidado y por supuesto, en un paraje fantástico. La cena, fue abundante, entre el entrante, el primero, el segundo y el postre, sentía que tenía el estómago tan lleno que no neceseitaría comer más en días. Con la tripita llena y mucho cansancio, nos acostamos a eso de las 22:00 y dormimos felices.

7:00 del segundo día. Nos levantamos sigilosamente, nos ponemos las frontales (por aquello de no encender las luces y molestar al resto), nos vestimos como podemos, y cogemos nuestras mochilas algo aligeradas al fin. A las 8:00 partimos hacia Mulhacén. Seguimos una vía un poco más directa, que asciende junto al río Mulhacén hasta llegar casi a la arista Noreste de Mulhacén. Desde ahí, camino en zig-zag hasta la cumbre. Sopla viento fresco pero vamos bastante bien.” ¿Altitud José?” “Quedan 150 metros para la cima”. Menuda nuestra sorpresa cuando, en un par de minutos llegamos a lo que sin duda alguna era la cima del Mulhacén. “¿Has calibrado el altímetro antes de salir?” “Ups”. Bueno, en aquel entonces pensé que mucho mejor, jeje; fue como haber hecho unas ascensión de 150 metros al instante, ¡que alivio! Para nuestra sorpresa, llegamos perfectamente, sin cansancio alguno, y en un tiempo que era realmente bueno. Ahora mismo, sinceramente, no recuerdo cuál fue, pero sí recuerdo que era bastante menos del que nos estuvieron comentando otros montañeros. Así que muy contentos, habíamos salvado 1000 metros de desnivel con bastante buen ritmo. Habría que hacer tiempecillo antes de bajar, así que disfrutamos con calma de la cima durante una horita. Charlamos con otros montañeros, tomamos nuestros bocatas, nos tumbamos a sol…
Y para abajo. Bajamos por la ruta normal, la que pasa por el “falso Mulhacén” y da un poco más de rodeo, pero a cambio ofrece unas vistas mucho mejores. Esa noche también dormiríamos en el refugio. Y me acordaré de esa noche, por un bicho cabrón que debió meterse en mi saco y me dejó lleno de picotazos por todos lados, menudos diitas pase por culpa del bicho cabron… Intenté compensar mis males tomándome el ansiado bocata de jamón de Trevélez con aceite y tomate. “Oooooooooh, glooooooooriaaaa bendiiiiitaaaaa”. Pensareis que exagero, pero de los mejores bocatas de mi vida; me supo a… nose, creo que así debe de saber el cielo. Mmm, que rico, que rico; es que el jamón serrano me supera.
Bueno, he resumido bastante. Pero sólo quería daros una idea de cómo viene a ser ascender Mulhacén. Es una tarea sencilla, sobre todo desde Capileira, y desde Trevélez es una buena excursión que no dejará con mal sabor a nadie. Y para los maquinotes, siempre pueden subir también Veleta; nosotros nos quedamos con ganas, pero bueno, así tenemos excusa para volver, y coger y subirnos los dos picos. Un saludo a todos. Nos vemos otra vez en el blog el próximo miércoles.
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